¿QUÉ NOS ROBA EL TIEMPO?

burocracia

El papeleo, los trámites interminables para las menores gestiones, en definitiva, la burocracia, ocupa un lugar destacado en la lista de causas que generan infelicidad en el trabajo, .

“Hay muchos empresas donde trabajo está dirigido por buenas personas que no quieren convertirse en estúpidos burócratas, pero que no comprenden la situación: “me pagan por hacer algo que me encanta, ¡no es necesario que me entierren en formularios y protocolos para que sea productivo! Voy a trabajar aquí con toda mi alma porque quiero hacerlo”.

Y atención a este comentario publicado en positivesharing.com : “Intento esquivar los memorandos y el papeleo y recordarme a mí mismo que todo eso no cambia mi trabajo aquí, que es lo que me importa, pero diablos, cada vez que me topo con el papeleo, me deprimo y se me quitan las ganas de diseñar o construir nada.”

Un informe de agosto de 2010 acerca de 1.100 empleados norteamericanos de varias organizaciones concluía que el papeleo organizativo, los reglamentos laborales engorrosos y los procesos enrevesados quitan una cantidad de tiempo extraordinaria. Como media, la burocracia en el trabajo roba 9,4 horas de la programación semanal. Una de cada cinco personas desperdicia más de 16 horas semanales en burocracia.

Más aún, hay una clara correlación entre los puestos de trabajo más burocratizados y los puestos de trabajo que la gente desea abandonar. En otras palabras, la gente huye de las organizaciones plagadas de papeleo.

Como director ejecutivo, Lars Kolind libró una guerra contra la burocracia en su compañía. Esto supuso una revolución en Oticon, que desde una posición marginal llegó a convertirse en el líder mundial en la fabricación de artículos de ayuda a la audición. Es un ejemplo empresarial notable que ahora se estudia en numerosas escuelas de negocios de todo el mundo.

En su excelente libro The Second Cycle: Winning the War Against Bureaucracy (El segundo ciclo: cómo ganar la guerra a la burocracia), Kolind escribe:

“A medida que las organizaciones crecen, ganan años y tienen más éxito, van introduciendo más y más niveles de gestión, más departamentos, más procedimientos, planes, presupuestos, informes, reuniones, tradiciones y demás. Esto conduce a que la dirección vaya estableciendo sus propios objetivos, cada vez más alejada de los empleados y los clientes. Ganar premios se convierte en algo más importante que atender a los clientes y a los empleados. La dirección pierde el contacto con el negocio, con lo que se hace cada vez más autocomplaciente e incluso arrogante.

Todo esto sólo lleva al inmovilismo, a ralentizar la acción y a no hacer nada fuera de los esquemas preconcebidos. Este tipo de cosas hace que la gente sea totalmente infeliz en el trabajo, porque ¡todos queremos hacer un gran trabajo! No tiene ningún sentido que tu trabajo se vea entorpecido por normas estúpidas y regulaciones irracionales que lo hacen más complicado de lo necesario.”

Lars Kolind tiene un remedio efectivo contra la burocracia. Lee su excelente libro y, si está en tus manos, ¡Ponlo en práctica!

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